jueves 25 de enero de 2007

lo de ayer ya es principio de olvido, solo lo de hoy cuenta...eternamente presente

...yo tengo gran fe en los locos, mis amigos dicen que es confianza en mi mismo...


En los papeles el almanaque marca que debiéramos de sentir el rigor del verano de este lado del hemisferio, yo no se porque razón este frío hizo juego con el helado que en dos cuadras hice polvo antes de llegar a la playa. Algo en todo esto debe de andar mal o al menos unos gramos. Quizás problemas con el satélite y este atrasando mínimo tres meses o bien algún virus dentro de todo el mundo que tiene la mayoría de las cosas en la perfecta definición de: despelotado.
En este orden estos últimos días mi cuerpo o mi mente no fueron inmunes.Para no ser menos el sol haragán día tras días se quedo en lo alto de las nubes, mudo, espiando a los más intrépidos bañistas mientras yo afilado como un reloj pasé todos esos días caminando de reojo, mirando su acto heroico y sintiendo dentro la punzada de la tarde con gusto a silencio espantándome las ganas de sonreír. Aunque hoy le hice la cruz, no se si por las palabras de una amiga o por lo que leí por ahí. La memoria juega malas pasadas en mi presente.
Puchero de por medio hice el intento y me deslumbré con el argumento que improvisé en pocos segundos en mi cabeza, la que no se aleja mucho del suelo a la hora de mirar, la que desafortunadamente coincide con la que sueña alto.
Algo debe de andar fallando dentro sostengo unos instantes después de mi pensamiento.Una cuestión orgánica, de aura, del ozono o de firmeza en la decisión me pregunto y antes de ser golpeado por esta crónica molestia otra vez, que hasta hace bastante hacia aguas en su ausencia, yo hago el intento una vez más, a vencer o a morir: ahogado, resfriado o lo que sea con este mal tiempo que me abate por dentro y fuera.

Pd: solo era un pensamiento que no debiera ir mas allá, de la vereda, de mis ojos sin derramarse

jueves 11 de enero de 2007

simplemente

En diagonal por mi empedrado caminaba esquivando esos charquitos que dejan las lluvias que borden al otoño o la locura del clima en estos tiempos.
Entré a un cafe, con ansias, esperando que una tarde más se tornase perfecta dentro de media hora. Me gusta el futbol, es uno de mis vicios capitales.
De repente la brisa empezó a golpear un árbol seco por las estaciones, esa estrcutura cristalina del silvido de las almas anote la otra noche mientras volvía de Capital, me inundó el cuerpo y sentí como del cristal frente a mi estaba ese lugar: sin frio... sin calor donde te conocí.
Olí la primavera, el invierno y el otoño todos a la vez, con un calor sofocante propio del verano, casi palpable.
De repente mis ojos se encogieron por la calida acogida del sol detras de unas nubes timidas. Broto tu imagén y una secuencia redujo a migas el tumulto propio del lugar. La frescura del canto mas inocente y amado me embargo todo el cuerpo. Los colores se volvieron en un tono un tanto difusos; te encontre dando vueltas en mi memoria.
Me robastes una sonrisa. Así la sensación de libertad supero al propio saberse libre, solo anclaba a mi cuerpo mis huesos y el alma encontró ese abrazo en el punto donde los recuerdos y la risa se reunen en silencio para no separarse mas.

PD: Fue en ese preciso instante cuando cai en la cuenta de que te extrañaba.