En los papeles el almanaque marca que debiéramos de sentir el rigor del verano de este lado del hemisferio, yo no se porque razón este frío hizo juego con el helado que en dos cuadras hice polvo antes de llegar a la playa. Algo en todo esto debe de andar mal o al menos unos gramos. Quizás problemas con el satélite y este atrasando mínimo tres meses o bien algún virus dentro de todo el mundo que tiene la mayoría de las cosas en la perfecta definición de: despelotado.
En este orden estos últimos días mi cuerpo o mi mente no fueron inmunes.Para no ser menos el sol haragán día tras días se quedo en lo alto de las nubes, mudo, espiando a los más intrépidos bañistas mientras yo afilado como un reloj pasé todos esos días caminando de reojo, mirando su acto heroico y sintiendo dentro la punzada de la tarde con gusto a silencio espantándome las ganas de sonreír. Aunque hoy le hice la cruz, no se si por las palabras de una amiga o por lo que leí por ahí. La memoria juega malas pasadas en mi presente.
Puchero de por medio hice el intento y me deslumbré con el argumento que improvisé en pocos segundos en mi cabeza, la que no se aleja mucho del suelo a la hora de mirar, la que desafortunadamente coincide con la que sueña alto.
Algo debe de andar fallando dentro sostengo unos instantes después de mi pensamiento.Una cuestión orgánica, de aura, del ozono o de firmeza en la decisión me pregunto y antes de ser golpeado por esta crónica molestia otra vez, que hasta hace bastante hacia aguas en su ausencia, yo hago el intento una vez más, a vencer o a morir: ahogado, resfriado o lo que sea con este mal tiempo que me abate por dentro y fuera.
Pd: solo era un pensamiento que no debiera ir mas allá, de la vereda, de mis ojos sin derramarse

